Su Samtidad el XIV DALAI LAMA, TENZIN GYATZO
Su Santidad el XIV Dalai Lama nació el 6 de julio de 1935 en el pequeño pueblo de Taktser, en la región de Amdo, al noreste del Tíbet. Hijo de una familia campesina, recibió el nombre de Lhamo Thondup. A la edad de dos años fue reconocido como la reencarnación del XIII Dalai Lama, Thubten Gyatso, tras un proceso de búsqueda que siguió las antiguas tradiciones oraculares y rituales de la escuela Gelug del budismo tibetano.
En febrero de 1940, en el Palacio de Potala de Lhasa, fue formalmente entronizado y recibió el nombre monástico de Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang Yeshe Tenzin Gyatso, que significa “Santo Señor, gentil gloria, compasivo, defensor de la fe, océano de sabiduría”.
Formación y educación monástica
Desde los seis años, Su Santidad se formó bajo la tutela de maestros eruditos de los grandes monasterios Gelugpas. Su educación abarcó las cinco grandes disciplinas del estudio monástico:
Pramana – Lógica y epistemología, según las enseñanzas de Dignaga y Dharmakirti.
Prajnaparamita – La Perfección de la Sabiduría, basada en los sutras del Mahayana.
Madhyamaka – La Filosofía del Camino Medio, según Nagarjuna y Chandrakirti.
Vinaya – Disciplina monástica y conducta ética.
Abhidharma – Psicología y metafísica budista.
Además, estudió los cinco campos menores del conocimiento: gramática, poesía, astrología, medicina y arte. Tras décadas de estudio y debate filosófico, obtuvo el grado de Gueshe Lharampa, el más alto reconocimiento académico del sistema monástico tibetano, otorgado en el Monasterio de Jokhang en 1959.
Asunción del liderazgo
En 1950, con solo quince años, Su Santidad asumió las responsabilidades espirituales y temporales del Tíbet, en un contexto político de profunda inestabilidad. A pesar de su juventud, desplegó una gran sabiduría y serenidad frente a los desafíos que culminaron en la ocupación del Tíbet por parte de la República Popular China.
Tras el levantamiento de Lhasa en 1959, se vio forzado a exiliarse en la India, donde fue acogido por el primer ministro Jawaharlal Nehru. Allí estableció en Dharamsala (Himachal Pradesh) la Administración Central Tibetana, dedicada a la preservación de la cultura, la religión y la identidad tibetana.
Labor y mensaje universal
A lo largo de más de seis décadas, Su Santidad ha viajado incansablemente por el mundo difundiendo un mensaje de compasión, responsabilidad universal y paz interior. Su enseñanza trasciende credos y nacionalidades, invitando a todos los seres humanos a cultivar una ética basada en el amor, la sabiduría y el servicio.
Ha mantenido un diálogo constante con científicos, filósofos, líderes religiosos y educadores, promoviendo la integración entre la sabiduría contemplativa del budismo y los descubrimientos de la ciencia moderna, especialmente en el campo de la mente y las emociones.
Su Santidad ha sido reconocido internacionalmente con más de 100 premios y doctorados honoris causa, entre ellos el Premio Nobel de la Paz (1989), por su incansable esfuerzo en favor de la no violencia, los derechos humanos y la armonía entre los pueblos.
Legado espiritual
En 2011, Su Santidad anunció su retiro de las funciones políticas para centrarse completamente en su labor espiritual. Desde entonces, continúa ofreciendo enseñanzas, transmisiones y comentarios sobre los textos raíz de la tradición Gelugpa, guiando a miles de monjes, monjas y laicos en todo el mundo.
Para los practicantes Gelugpas, el Dalai Lama es reconocido como la emanación de Chenrezig (Avalokiteshvara), el Buda de la Compasión. Su vida encarna los tres principios del camino del despertar: renuncia, bodhicitta y sabiduría, y su ejemplo es una fuente de inspiración para quienes buscan unir el conocimiento intelectual con la práctica meditativa y la acción altruista.
Su Santidad y la tradición Gelug
La escuela Gelug, fundada por Je Tsongkhapa (1357–1419), enfatiza la unión entre la comprensión filosófica profunda y la práctica ética y meditativa rigurosa. Je Tsongkhapa reformó y revitalizó el budismo tibetano mediante una síntesis magistral de estudio, reflexión y meditación, dando lugar a una tradición caracterizada por la precisión doctrinal, la pureza del linaje y la devoción a la figura de Manjushri, el Buda de la Sabiduría.
Su Santidad el XIV Dalai Lama es considerado el portador contemporáneo del legado de Tsongkhapa, manteniendo viva su enseñanza a través de sus comentarios a obras fundamentales como el Lamrim Chenmo (El Gran Tratado sobre las Etapas del Camino), el Madhyamakavatara y los textos de lógica y Prajnaparamita.
Bajo su guía, los monasterios Gelug de Ganden, Sera y Drepung han sido reconstruidos en la India, y la transmisión completa de los linajes de práctica y estudio se mantiene viva para las futuras generaciones.
Su Santidad continúa exhortando a los practicantes Gelugpas —monásticos y laicos— a combinar la devoción al maestro espiritual, el análisis crítico y la práctica diaria de la compasión, como pilares inseparables del camino hacia la iluminación.
Enseñanza esencial
“Mi religión es muy simple: mi religión es la bondad.”
— S.S. el XIV Dalai Lama
Estas palabras resumen el corazón de su mensaje: cultivar una mente altruista, libre de egoísmo, capaz de reconocer la interdependencia de todos los seres y actuar siempre movida por la compasión.
Su Santidad el Dalai Lama es para el mundo moderno un maestro de paz y sabiduría universal, y para los seguidores de la tradición Gelugpa, la manifestación viva de la compasión iluminada que guía a todos los seres hacia la liberación.








Su Santidad el XIV DALAI LAMA, TENZIN GYATZO
Su Santidad el XIV Dalai Lama nació el 6 de julio de 1935 en el pequeño pueblo de Taktser, en la región de Amdo, al noreste del Tíbet. Hijo de una familia campesina, recibió el nombre de Lhamo Thondup. A la edad de dos años fue reconocido como la reencarnación del XIII Dalai Lama, Thubten Gyatso, tras un proceso de búsqueda que siguió las antiguas tradiciones oraculares y rituales de la escuela Gelug del budismo tibetano.
En febrero de 1940, en el Palacio de Potala de Lhasa, fue formalmente entronizado y recibió el nombre monástico de Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang Yeshe Tenzin Gyatso, que significa “Santo Señor, gentil gloria, compasivo, defensor de la fe, océano de sabiduría”.
Formación y educación monástica
Desde los seis años, Su Santidad se formó bajo la tutela de maestros eruditos de los grandes monasterios Gelugpas. Su educación abarcó las cinco grandes disciplinas del estudio monástico:
Pramana – Lógica y epistemología, según las enseñanzas de Dignaga y Dharmakirti.
Prajnaparamita – La Perfección de la Sabiduría, basada en los sutras del Mahayana.
Madhyamaka – La Filosofía del Camino Medio, según Nagarjuna y Chandrakirti.
Vinaya – Disciplina monástica y conducta ética.
Abhidharma – Psicología y metafísica budista.
Además, estudió los cinco campos menores del conocimiento: gramática, poesía, astrología, medicina y arte. Tras décadas de estudio y debate filosófico, obtuvo el grado de Gueshe Lharampa, el más alto reconocimiento académico del sistema monástico tibetano, otorgado en el Monasterio de Jokhang en 1959.
Asunción del liderazgo
En 1950, con solo quince años, Su Santidad asumió las responsabilidades espirituales y temporales del Tíbet, en un contexto político de profunda inestabilidad. A pesar de su juventud, desplegó una gran sabiduría y serenidad frente a los desafíos que culminaron en la ocupación del Tíbet por parte de la República Popular China.
Tras el levantamiento de Lhasa en 1959, se vio forzado a exiliarse en la India, donde fue acogido por el primer ministro Jawaharlal Nehru. Allí estableció en Dharamsala (Himachal Pradesh) la Administración Central Tibetana, dedicada a la preservación de la cultura, la religión y la identidad tibetana.
Labor y mensaje universal
A lo largo de más de seis décadas, Su Santidad ha viajado incansablemente por el mundo difundiendo un mensaje de compasión, responsabilidad universal y paz interior. Su enseñanza trasciende credos y nacionalidades, invitando a todos los seres humanos a cultivar una ética basada en el amor, la sabiduría y el servicio.
Ha mantenido un diálogo constante con científicos, filósofos, líderes religiosos y educadores, promoviendo la integración entre la sabiduría contemplativa del budismo y los descubrimientos de la ciencia moderna, especialmente en el campo de la mente y las emociones.
Su Santidad ha sido reconocido internacionalmente con más de 100 premios y doctorados honoris causa, entre ellos el Premio Nobel de la Paz (1989), por su incansable esfuerzo en favor de la no violencia, los derechos humanos y la armonía entre los pueblos.
Legado espiritual
En 2011, Su Santidad anunció su retiro de las funciones políticas para centrarse completamente en su labor espiritual. Desde entonces, continúa ofreciendo enseñanzas, transmisiones y comentarios sobre los textos raíz de la tradición Gelugpa, guiando a miles de monjes, monjas y laicos en todo el mundo.
Para los practicantes Gelugpas, el Dalai Lama es reconocido como la emanación de Chenrezig (Avalokiteshvara), el Buda de la Compasión. Su vida encarna los tres principios del camino del despertar: renuncia, bodhicitta y sabiduría, y su ejemplo es una fuente de inspiración para quienes buscan unir el conocimiento intelectual con la práctica meditativa y la acción altruista.
Su Santidad y la tradición Gelug
La escuela Gelug, fundada por Je Tsongkhapa (1357–1419), enfatiza la unión entre la comprensión filosófica profunda y la práctica ética y meditativa rigurosa. Je Tsongkhapa reformó y revitalizó el budismo tibetano mediante una síntesis magistral de estudio, reflexión y meditación, dando lugar a una tradición caracterizada por la precisión doctrinal, la pureza del linaje y la devoción a la figura de Manjushri, el Buda de la Sabiduría.
Su Santidad el XIV Dalai Lama es considerado el portador contemporáneo del legado de Tsongkhapa, manteniendo viva su enseñanza a través de sus comentarios a obras fundamentales como el Lamrim Chenmo (El Gran Tratado sobre las Etapas del Camino), el Madhyamakavatara y los textos de lógica y Prajnaparamita.
Bajo su guía, los monasterios Gelug de Ganden, Sera y Drepung han sido reconstruidos en la India, y la transmisión completa de los linajes de práctica y estudio se mantiene viva para las futuras generaciones.
Su Santidad continúa exhortando a los practicantes Gelugpas —monásticos y laicos— a combinar la devoción al maestro espiritual, el análisis crítico y la práctica diaria de la compasión, como pilares inseparables del camino hacia la iluminación.
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“Mi religión es muy simple: mi religión es la bondad.”
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